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Publicado en: Revista Nº 46

Trabajando la identidad positiva con las personas adoptadas.

Publish 01 Mayo 2009 Visto 5299 veces
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Doctor en Psicología, master en Sexualidad Humana y master en Salud Mental. Experto en Terapia Familiar. Psicoterapeuta (EFPA. Federación Europea de Psicoterapeutas). Profesor en la Universidad de Deusto (Bilbao) y en UNED – Bizkaia. Participa en diferentes universidades nacionales e internacionales impartiendo formación del área familiar.

Sus asignaturas están relacionadas con la Familia, los Menores y la Intervención Psicológica. Entre sus publicaciones destacan, Nuevas técnicas didácticas en Educación Sexual (Madrid: Mc Graw Hill 2008) Intervención Psicoeducativa con Familias (Madrid: CCS, 2009) y Adopción Hoy, nuevos desafíos, nuevas estrategias (Bilbao: Mensajero 2010).

Sitio Web: felixloizaga.blogspot.com

Índice

2. CLAVES PARA ENTENDER EL DESARROLLO DE LA IDENTIDAD EN PERSONAS ADOPTADAS

2.1. Cuando miras en el cuerpo del otro y no te encuentras a ti mismo… ¿Qué sienten las personas adoptadas?

La identificación que se produce cuando miramos, sentimos, pensamos y reflexionamos sobre otras personas es básica para la elaboración de la identidad personal. El cuerpo es el primer encuentro con la identidad. Para entender nuestro cuerpo y prever como se desarrollará (o enfermará) es imprescindible entender los cuerpos de nuestros familiares y ver como estos familiares se aceptan corporalmente, pues sus cuerpos son en parte algo de nosotros. Como se aceptan los propios familiares es clave para ayudar al adoptado en su identidad positiva. La aceptación de uno mismo (del padre y/o madre adoptante) fluye entre los miembros del sistema familiar, llegando nítidamente a ser percibida por el hijo adoptado.

Las personas adoptadas son personas bien cuidadas y sobre todo bien alimentadas por sus adoptantes, no presentan (prácticamente) dificultades de salud. Pero la identidad física es algo más que tener un cuerpo saludable. Es la aceptación de mi cuerpo con sus peculiaridades, sus fortalezas y sus enfermedades. Entre estas especificidades se encuentra el color de mi piel y del pelo, mi forma corporal, mi altura, los rasgos de los ojos, la distribución de la grasa corporal o la musculatura. La identidad física es la primera con la que se enfrenta cualquier niño desde muy temprana edad y es crucial en la vida de adolescentes y jóvenes.

Las personas adoptadas no son hijos biológicos de sus familias adoptivas. No tienen cuerpos que pueden ser el reflejo de sus familias extensas. En muchas ocasiones pertenecen a otras etnias o razas. ¿Cómo me afecta internamente el no poder ver mi cuerpo en el espejo del cuerpo de mis familiares? ¿Cómo afecta ver mi cuerpo excesivamente diferente a las etnias originales del país en que vivo? ¿Cómo incorporan en su mente las familias adoptantes y sus familias extensas el tener familiares muy cercanos que no tienen corporeidades similares a las suyas?

2.2. Cuando cambia mi nombre de la noche a la mañana… ¿Por qué las familias realizan un marcaje al re - colocar el nombre de sus hijos/as adoptivos?

Todas las familias tienen el derecho y son responsables de colocar un nombre que identifique al nuevo miembro que nace de manera diferenciada del resto del grupo familiar. Los nombres tienen una clara intencionalidad y concentran en él todo un mundo simbólico de proyecciones de lo esperable sobre ese hijo e hija. Hay nombres de reyes y princesas… de abuelos y tíos… de artistas o políticos… Nombres que responden a ideologías y religiones… nombres que responden a idiomas de por aquí o por allá. El nombre es el primer marcaje que realiza una familia sobre su hijo.

En las personas adoptadas la familia biológica, o el centro de acogida (u orfanato) realizó primeramente este marcaje al colocar un primer nombre a su hijo. La familia adoptiva (al de meses o años) decide si mantener, reordenar (colocar como segundo nombre) o eliminar el nombre original. Una decisión muy reflexionada. ¿Cómo vive en su mente la persona adoptada este juego de nombres? ¿responde el cambio de nombre a la negación de la familia biológica del adoptado? ¿cuándo debe la familia adoptante revelar este proceso de cambio? ¿cómo afecta a la identidad de la persona adoptada el cambiar o eliminar su primer nombre?.

2.3. ¿Toda adopción afecta de igual manera a la identidad del adoptado? Parte de la respuesta está en el motivo por el que adoptaron los adoptantes...

Las causas para adoptar configuran claramente los procesos de identidad del adoptado. Cuando un menor es adoptado en su propio país por causa de una guerra, un desastre natural, un terremoto, muerte de sus familiares cercanos… los adoptantes son posiblemente personas cercanas al adoptado como por ejemplo unos vecinos, amigos de la familia biológica… En este caso el menor tiene que asumir intensamente el duelo de la pérdida de la familia biológica por causas incontrolables pero conocidas y entendibles, casi siempre bastantes naturales. El adoptado conoce nítidamente la causa de su adopción, que aunque dolorosa es muy entendible, lo que le ayuda a ajustar más nítidamente su identidad dentro de la familia adoptante. Conocer la causa verdadera de la adopción con relación a las pérdidas de las familias biológicas (conviene ajustar la información a las edades del menor) ayuda al adoptado a entenderse. Y ayuda al adoptado a entender los motivos de la familia adoptante, que optó por adoptar principalmente con motivos más de reparación que por motivos de cubrir su pérdida de paternidad o maternidad biológica.

Cuando la causa de la adopción parte principalmente de la familia adoptante (que carece de hijos biológicos propios y que busca intensamente un hijo/a propio, suyo) genera disonancia cognitiva en el adoptado, pues este tiene que entender el abandono de la familia biológica y la búsqueda insistente de un hijo por parte de su familia adoptante. ¿Cuál fue verdaderamente el motivo para adoptarme? ¿Qué hubiera ocurrido si hubiesen tenido hijos biológicos mi familia adoptante, me hubieran adoptado verdaderamente en aquél momento? Los temas que no suelen hablarse por parte de las familias adoptivas (relacionados con todo este tema) son tan importantes como las conversaciones que se producen sobre el abandono por parte de la familia biológica. Y entran de lleno en los procesos de identidad del adoptado.

2.4. Todas las familias aportan duelo y dolor a la identidad… ¿Cuál afecta más a la identidad del adoptado: a) sentir que le abandonaron sus familias biológicas o b) sentir que sus familias adoptantes quisieron un hijo/a biológico durante algunos años?

Estas dos preguntas están a la base de la identidad de toda persona adoptada. Ambas son muy difíciles de articular por las familias biológicas, las familias adoptantes y por los propios adoptados. Las dos preguntas generan fuerte dolor a todos los sistemas implicados. Las familias biológicas tenían capacidad para tener hijos por métodos convencionales pero tuvieron un hijo biológico cuando no debían tenerlos (pues no poseían la capacidad de cuidar o sencillamente rechazaban tener hijos).

Las familias adoptantes deseaban tener hijos de su sangre, muchas de ellas pasaron por proceso médicos de fertilidad pero no pudieron tener sus propios hijos biológicos. Ellas deseaban tener hijos y estaban preparadas emocional y afectivamente para educar y cuidar, pero la biología no funcionó de manera convencional e incluso tampoco funcionó por otros métodos médicos. Todas estas cuestiones sitúan al adoptado ante preguntas de gran calado que van llegando a su mente según avanza en edad.

¿Cómo asume el adoptado que nadie de su familia biológica extensa pudo cuidarle?, ¿cómo entiende que sus padres adoptantes desearan inicialmente con mucha fuerza tener hijos biológicos?. Si tiene otros hermanos de las familias biológicas ¿qué motivo hizo que fuera él precisamente dado en adopción y no otro de sus hermanos? Si mi familia biológica no pudo cuidarme ¿se encontrarán mis posibles hermanos y mi madre bien, mal o desprotegidos?

2.5. La memoria emocional está presente…el trauma nunca se olvida quizá se reprime

El menor adoptado tiene en su memoria (al menos en la memoria emocional) recuerdos de dolor, abandono y en ocasiones de maltrato. Recuerdos emocionales de sentirse sin el calor de una madre en sus años iniciales o el abrazo de una familia biológica extensa que posiblemente no supo ni que existió. Más frecuente de lo que parece visionó y vivió malos tratos sobre sus familiares biológicos (quizá sobre su madre o hermanos/as) y en otras ocasiones fue el abuso o la omisión sobre los cuidados más básicos que le afectaron a él mismo. Hubo trauma, dolor y abandono. Quizá vivió en orfanatos donde no era “nadie para nadie”. Quizá en el mejor de los casos vivió en un centro de acogida donde algunas cuidadoras, posiblemente profesionales de la salud y la educación, intentaron que fuera una persona importante junto a otro grupo de menores. ¿Cómo afecta el dolor y el trauma a la identidad presente del adoptado?, ¿cómo afectan procesos que no entran en la memoria episódica y forman parte de la memoria emocional a la vida presente del adoptado?

2.6. Todas las familias aportan elementos positivos. ¿Cómo integrar en la mente que quienes me abandonaron y quienes me adoptaron me han dado parte de mi identidad?

El dicho de “madre no hay más que una” puede ser un perjuicio si creemos que la verdadera madre es aquella que nos ha llevado en su vientre. Lejos de la realidad la M1 (madre 1) es la mujer que nos nutre, nos cuida, nos estimula, nos protege y nos quiere. Y en las personas adoptadas esta M1 no coincide con la M2 (madre biológica). Sin embargo la M2 aportó un espacio en su vientre durante meses para que pudiera llegar al mundo sin renunciar a la eliminación de la vida del adoptado y me dio parte de mis características físicas.

¿Cómo puedo llegar a asumir que la M1 (madre adoptante) es mi verdadera madre al cuidarme, estimularme y poner límites a mi educación? ¿Cómo puedo entender que los lazos de cuidado son superiores a los lazos de sangre? ¿Cómo puedo integrar que mi cuerpo es similar en parte a mi M2 (madre biológica) y a la familia extensa que no supo acogerme como parte integrante de su clan?

La situación es similar con los padres. El padre adoptante cuidador es el P1. Pero en la vida de las personas (adoptadas o no) cada vez que se integra un nuevo hombre en la vida de pareja de nuestra M1 se integra un nuevo P2, P3. Más frecuente de lo que parece el P2 o el P3 puede ser tanto o más referente que el P1. Pero el padre biológico (no tan presente en la mente del adoptado como la madre biológica) es parte de su origen. Coherentemente con nuestro razonamiento el padre biológico al menos aportó parte del cuerpo del adoptado. Puesto que la identidad positiva requiere aceptación de nuestro cuerpo, la integración de las figuras paternas biológicas debe al menos tenerse en cuenta.