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Publicado en: Revista Nº 46

Trabajando la identidad positiva con las personas adoptadas.

Publish 01 Mayo 2009 Visto 4704 veces
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Doctor en Psicología, master en Sexualidad Humana y master en Salud Mental. Experto en Terapia Familiar. Psicoterapeuta (EFPA. Federación Europea de Psicoterapeutas). Profesor en la Universidad de Deusto (Bilbao) y en UNED – Bizkaia. Participa en diferentes universidades nacionales e internacionales impartiendo formación del área familiar.

Sus asignaturas están relacionadas con la Familia, los Menores y la Intervención Psicológica. Entre sus publicaciones destacan, Nuevas técnicas didácticas en Educación Sexual (Madrid: Mc Graw Hill 2008) Intervención Psicoeducativa con Familias (Madrid: CCS, 2009) y Adopción Hoy, nuevos desafíos, nuevas estrategias (Bilbao: Mensajero 2010).

Sitio Web: felixloizaga.blogspot.com

Índice

3. Algunas estrategias de las familias para afianzar los apegos y vínculos

3.1. Los primeros meses: centrarse en el apego y en el vínculo.

Se trata de la creación de un ambiente familiar estable y de no exponer en las primeras etapas a demasiados cambios y a demasiadas personas a niños que han sufrido estrés emocional. El objetivo es conseguir que los niños terminen por adaptarse muy paulatinamente a la familia. Para ello la familia debe estar siempre ahí con la firme intención de querer, contener y apoyar.

En los primeros momentos de adaptación hay que reducir estimulaciones y estrés para poder ofrecer al niño un ambiente tranquilo, planificado, casi ritualizado. Los niños con problemas de apego deben ir aumentando muy progresivamente los estímulos que reciben. Entre los consejos se sugieren: a) reducir el número de acontecimientos que interrumpen la unión, pues la reducción aumenta la posibilidad de crear receptividad emocional b) si el contacto falla, pasar a un nivel inferior. A veces tenemos que descender a etapas más motrices y sensoriales, en principio más inmaduras, pero que luego nos conducen a recuperar las conductas más prosociales asentadas c) extender progresivamente el contacto en todos los momentos, por ejemplo con conexión ocular, con objetos o con relación física d) no utilice los indicadores de otros niños para compararle, pues los niños con estas dificultades suelen tener más dificultades emocionales e) encuentre apoyo para usted y para su pareja, estos niños suelen producir experiencias absorbentes y el éxito final depende de su capacidad para mantener un punto emocional de referencia.

3.2. Entender el dolor…clave de la M1 y el P1.

Con facilidad, podemos imaginar que abrazar, respetar el silencio, escuchar, jugar, contar cuentos, practicar deporte juntos, viajar o hablar en familia son actividades que afianzan el apego. Pero es más complicado asumir que hablar de sufrimiento, apoyar y contener el dolor, expresar fantasías incómodas - extrañas, emociones negativas o historias personales (no asumidas) pueden ser vivencias mucho más importantes para afianzar confianza, crear vínculo y poder sentirnos aceptados profundamente por el otro. Estas últimas acciones son la prueba de fuego que el otro/a y especialmente la M1 y el P1 deben aportar.

Sentir que nuestro padre y madre nos contienen la agresividad, entienden nuestros celos, asumen el odio y amor, permiten una rebelión y autonomía sana y nos siguen amando es la clave para poder desarrollar apego seguro. Sentir todo esto asegura el apego y garantiza la base segura hacia nuestros descendientes. En los apartados siguientes hablaremos brevemente de estos contenidos.

3.3. Contacto físico y expresiones faciales[2]

Los niños y niñas siempre agradecen ser abrazados. También algunos adolescentes. Y a los adultos nos relajan los besos y las caricias. El contacto físico siempre es bienvenido. En familia: abrazar y acariciarse. Deje que los niños se metan en la cama de los padres, al menos los días festivos a la mañana, en vacaciones y cuando los niños tienen momentos de sufrimiento y dolor con otras personas. Déjeles durante un rato, no durante toda la noche. En las tareas de higiene: jabonarse, limpiarnos... bañarse en la misma bañera, secarse, arreglarnos el pelo, darnos un masaje. En la piscina y en la playa: jugar juntos en el agua, embadurnarse de arena o distribuirnos las cremas.

En el contacto ocular debemos ser muy expresivos y claros. Es preferible reducir las otras fuentes de estimulación antes de establecer contacto. Exagerar el lenguaje corporal puede ser positivo.

[2] Se recomienda leer el anexo Las Vitaminas Familiares publicado por Loizaga F. en el libro Intervención Psicoeducativa con Familia (2009). Programa para la mejora de la salud de los hijos. Madrid: CCS, Págs. 54 - 56.

3.4. Pase lo que pase…siempre nuestro, nunca volverás a ser abandonado

Los niños necesitan seguridad, especialmente los adoptados que han sido dejados por sus familias biológicas. Los niños adoptados necesitan oír que no serán de nuevo abandonados, a pesar de comportamientos ambivalentes o descalificadores con relación al apego (al igual que todos los niños). La paternidad y maternidad es para siempre. Y la casa de la familia debe estar siempre abierta y ser acogedora para todos sus miembros. Recuerde: “aunque desees marcharte, siempre pertenecerás a esta familia. Nunca te abandonaremos”.

3.5. Cuentos e historias

Los cuentos son maravillosos para crear momentos de unión, cercanía física y generar fantasía. Podemos contar cuentos muy cerca, utilizando distintas voces. Metidos en la cama, con el niño sentado en nuestras piernas, escenificando lo que ocurre, debajo de las sábanas, con la luz de una vela o con la linterna de noche. Invente cuentos que se adapten a las necesidades del niño, cuentos a la carta, diseñados para las necesidades más profundas de los niños. Los cuentos nos permiten proyectar nuestra vida a través de personajes que representan nuestros deseos y nuestros miedos.

3.6. Acompañe todos los días a su hijo a la cama... “Dígale una cosita”[3]

Por la noche el cerebro procesa experiencias y lo que ocurre en los últimos momentos del día suele quedar fuertemente condicionado en la mente de los niños. Acostumbre a sus hijos (al menos hasta que lleguen a la adolescencia) a comentarles pequeños detalles que han realizado correctamente a lo largo del día (esto lo llamo “decir una cosita”), hágalo con el niño tumbado en la cama. Dígale clara y concisamente qué conductas o vivencias han sido positivas en ese día. Esto refuerza los buenos comportamientos y es feedback positivo para los niños. Aunque le cueste, es indispensable que se olvide por completo de los aspectos negativos de su hijo en el momento de acostarse. Exprese netamente qué ha realizado correctamente. Apague la luz de la habitación y antes de dormirse la criatura, ya introducido en la cama, nombre todas las personas de la familia diciéndole que le quieren, que le apoyan. Y no olvide dar a su hijo un beso por cada miembro de la familia, (incluyendo los animales de compañía, que forman parte del apego de la familia). Su hijo sentirá tranquilidad para dormir, recibirá información sobre sus buenos comportamientos y asumirá que toda la familia le incluye, le apoya y le quiere.

[3] Para profundizar puede leerse Loizaga F (2010). Intervenciones familiares para avanzar en el vínculo y en la base segura. (Un viaje al tren de los apegos). Reflexiones para la mejora del vínculo con familias adoptivas. En Loizaga F. (coord.). Adopción hoy: nuevos desafíos, nuevas estrategias. Bilbao: Mensajero pp. 457 – 587.

3.7. Con palabras decir “te quiero” y “me quieres”

Ponga palabras a las emociones positivas. Cuando decimos te quiero alguien se siente querido por usted. No le importe la opinión de la otra persona (o de su hijo), simplemente dígalo. Si lo piensa no se lo quede para usted. De la misma manera cuando se sienta emocionado por el afecto que otros le dan, por ejemplo su hijo, emita frases: como me quieres, siento que me quieres... dando las gracias a su receptor. Todos necesitamos que nos reconozcan. No lo piense dos veces. Las personas somos muy receptivas a las expresiones de cariño.

3.8. Hacemos deportes juntos

Realizar deporte en familia favorece claramente nuestra salud y la de nuestros hijos, pero sobre todo nos une, pues la diversión queda asociada a la familia. El deporte no competitivo nos permite disfrutar sin exigencias. La diversión no tiene metas específicas y el único objetivo es relacionarnos, sin tener que hablar de temas íntimos o personales. Sólo jugar, entretenerse. Busque deportes que le gustan a usted, los hijos los disfrutarán si usted los disfruta.

3.9. Jugar y jugar... sin pasarse

Jugar es vital para la salud de todos los mamíferos y por supuesto para los humanos. Jugar en equipo o al aire libre, sentados alrededor de una mesa, tirados por el suelo, al esconderite por la casa o al aire libre... No se exceda en ello, pero dedique cada ciertos períodos de tiempo, ratos a jugar con sus hijos... estos se sentirán más cerca de usted y usted podrá relajarse al disfrutar con ellos. Jugar nos devuelve a la infancia y todo adulto tiene una parte infantil que debe potenciar. A los niños les encanta jugar con otras personas, especialmente con padres y hermanos.

3.10. Conversar sobre los duelos

Las personas adoptadas necesitan elaborar duelos específicos que otras personas no han sufrido, especialmente con relación a su familia extensa biológica o en relación con la diferente etnia del adoptado. Las personas adoptadas deben asumir el duelo de haber sido donadas o simplemente abandonadas por su madre y padre biológicos. Pero también debe elaborar el duelo de haber sido retirado o abandonado del clan familiar (familia extensa biológica: abuelos, primos, tíos y posiblemente hermanos). En ocasiones la identidad física no es coincidente con la familia adoptante y el adoptado debe integrar su aspecto físico con la etnia dominante del entorno social. Todos estos duelos, requieren ser reelaborados e integrados por la persona adoptada. Y la elaboración pasa por conversaciones profundas y emocionalmente difíciles que deben ser asimiladas por el adoptado pero también por su familia. Como la asunción de la identidad personal y social es un proceso que en cualquier persona dura toda la vida, el adoptado siempre debe integrar su parte de “adoptado” y su familia la parte de “adoptante”. Sabemos que hablar de estos duelos mejora las relaciones familiares y une a la propia familia, que deberá trabajar, sin ser insistentes, con estos procesos a lo largo de todo el ciclo vital.

En bastantes ocasiones, la madre adoptiva y su pareja, han tenido problemas de infertilidad (sobre el 85% de las familias adoptivas). Por ello la madre y padre adoptivos tienen que elaborar igualmente el duelo de no poder tener descendencia biológica. Esto ha afectado a la historia de la propia pareja adoptiva y a todo su clan familiar (familia extensa adoptiva). Todo esto repercute indirectamente en el imaginario del adoptado. La familia adoptiva debe igualmente hablar de todo esto sin reparo. La confianza mutua de unos con otros alimenta y robustece el apego y la base segura de todos los miembros de la familia adoptiva, incluidos la propia familia extensa que también es movida por los procesos de infertilidad.

Referencias bibliográficas

Barudy J. y Dantagnan M. (2006). Los desafíos invisibles de ser madre o padre. Barcelona: Gedisa

Gonzalo J. (2009). La relación terapéutica y el trabajo de reconstrucción de la historia de vida en el tratamiento psicoterapéutico de los niños crónicamente traumatizados. Cuadernos de psiquiatría y psicoterapia del niño y del adolescente, 49, 187 – 204

Lafuente M. (2010). Vinculaciones afectivas. Apego, amistad y amor. Madrid: Pirámide

Loizaga F. (coord.) (2009). Intervención psicoeducativa con familias. Madrid. CCS

Loizaga F. (dir.). (2009). Adopción internacional. ¿Cómo evolucionan los niños, niñas y sus familias?. Bilbao: Mensajero.

Loizaga F. (coord.) (2010). Adopción hoy. Nuevos desafíos, nuevas estrategias. Bilbao. Mensajero.

Loizaga F. (2011). Parentalidad positiva: las bases de la construcción de la persona. Educación social: revista de intervención psicoeducativa, nº 49, 70 -88

Sánchez - Sandoval Y. (2011). Satisfacción con la adopción y con sus repercusiones en la vida familiar. Psicothema, 23 (4), 630 - 635


Tomado del estudio realizado en el País Vasco y Navarra en 2008. Loizaga F. (coord.). Adopción internacional. ¿cómo evolucionan los niños, niñas y sus familias? Bilbao: Mensajero

Se recomienda leer el anexo Las Vitaminas Familiares publicado por Loizaga F. en el libro Intervención Psicoeducativa con Familia (2009). Programa para la mejora de la salud de los hijos. Madrid: CCS, Págs. 54 - 56

Para profundizar puede leerse Loizaga F (2010). Intervenciones familiares para avanzar en el vínculo y en la base segura. (Un viaje al tren de los apegos). Reflexiones para la mejora del vínculo con familias adoptivas. En Loizaga F. (coord.). Adopción hoy: nuevos desafíos, nuevas estrategias. Bilbao: Mensajero pp. 457 – 587